LES BRENETS

EL CORAZON DE LOS TALLERES RELOJEROS DE BAUME & MERCIER

 

Todos los relojes de Baume & Mercier se producen en nuestros Talleres Relojeros, situados en Les Brenets, en pleno corazón de las montañas del Jura suizo. Éste es el escenario de un proceso de ensamblaje de la máxima calidad, basado en el método tradicional de producción de relojes que en francés se conoce como "établissage" y que consiste en la división del trabajo entre distintos artesanos especialistas. En su forma moderna, este método permite concentrar la experiencia de los mejores colaboradores del sector, manteniendo el control interno de todas las operaciones clave y asegurando un gran nivel de flexibilidad.

"Gracias a nuestra estrecha colaboración con socios reconocidos y especialistas relojeros, tenemos garantizado el acceso a los mejores componentes. Utilizamos sólo equipos, movimientos y procesos que han demostrado su valía durante muchos años, lo cual hace que nuestros relojes sean a la vez fiables y eficientes". Daniel Braillard, director de Producción Industrial de Baume & Mercier.

Algunas peculiaridades de los Talleres Relojeros de Les Brenets:

• Talleres llenos de luz.

• Zona de trabajo con una atmósfera controlada para combatir los peores enemigos de la relojería: el polvo y la humedad.

• Puestos de trabajo modernos y bien equipados.

• Herramientas especializadas de máxima calidad.

• Grandes existencias de componentes disponibles.

• Un personal especializado talentoso, apasionado e implicado.

• Relojeros con cualificaciones especializadas.

• Especialistas en calidad.

• Especialistas en restauración.

• Pulidores.

• Supervisión y mejora constante de las habilidades técnicas.

UN COMPLEJO ROMPECABEZAS

Un reloj es un poco como un rompecabezas. Al principio, sólo hay un montón de piezas mezcladas que los relojeros deben ensamblar laboriosamente para dar vida al reloj final, digno de una gran casa relojera. Por lo tanto, la organización de los componentes y las piezas tiene una importancia fundamental y es un factor vital en la gestión de cualquier taller de producción Es en el taller donde se reciben las piezas suministradas por los proveedores. Seguidamente, se comprueban, empaquetan y registran para asegurarnos de que todos los detalles de los acabados cumplan escrupulosamente los requisitos de la marca. El elemento más espectacular de esta fase es la cámara acorazada, donde se almacenan miles de piezas cuidadosamente dispuestas y etiquetadas.

ESFERAS, AGUJAS Y UNA LIMPIEZA IMPECABLE

El primer taller. Es el lugar donde se llevan a cabo las operaciones más delicadas: la instalación de la esfera y las agujas, y la reparación y el encajado del movimiento del reloj. Estas operaciones resultan delicadas, no sólo porque exigen una gran meticulosidad (puesto que se realizan enteramente a mano), sino también porque se realizan "a corazón abierto" en las partes más vulnerables del reloj. En Baume & Mercier, estas fases se desarrollan en una zona de atmósfera controlada (ZAC) en la que se toman todas las medidas necesarias para evitar la presencia de polvo o humedad, las dos principales causas de daños en los relojes. El aire del interior de la ZAC se filtra constantemente. La temperatura, la humedad y la presión se regulan con sumo cuidado, y sólo se permite entrar o salir de la ZAC a personas que lleven una chaqueta antiestática, las cuales además deben atravesar una esclusa de aire.

En el interior de la ZAC, un espacio tranquilo y lleno de luz, los técnicos y relojeros trabajan inclinados sobre sus puestos de trabajo y examinan las piezas a través de sus gafas especiales. Sus acciones son controladas y precisas y sus herramientas se encuentran dispuestas con sumo cuidado. "Somos muy obsesivos con los detalles, por pequeños que sean", explica riendo Pascal Moulins, director de nuestros Talleres Relojeros de Les Brenets. En estos talleres también se ajustan los movimientos para que funcionen con la máxima precisión y se realiza toda una batería de pruebas, incluidas las destinadas a comprobar la hermeticidad de los relojes ensamblados.

TERMINACIÓN Y PRUEBAS EXTREMADAMENTE ESTRICTAS

Una vez encajados, los relojes se trasladan al taller adyacente. Aquí no hace falta contar con una ZAC, puesto que las cajas de los relojes ya son herméticas y están "inmunizadas". Con todo, hay que someterlas a una serie de pruebas muy exigentes. Las comprobaciones son extremadamente estrictas a fin de garantizar que los relojes Baume & Mercier posean la máxima calidad. Cada uno de los relojes se comprueba individualmente. Por un lado, los relojes mecánicos se hacen girar en una devanadora a fin de comprobar la precisión y la reserva de marcha de sus movimientos, y el resto de pruebas se realiza para comprobar las funciones: ajuste de la hora, cambio de fecha, función de cronógrafo y otras complicaciones.

También se realizan pruebas muy exigentes para detectar incluso el defecto más pequeño. En caso de que se identifique algún problema, el reloj se envía otra vez a la ZAC para que los relojeros realicen una revisión, lo desmonten y lo reparen. A continuación, los relojes de cuarzo se someten a la prueba de choque térmico, que revela cualquier defecto oculto. Finalmente, los relojes se etiquetan, se encajan con los brazaletes y se empaquetan para enviarlos al centro de distribución, que posteriormente los enviará a los distribuidores autorizados de Baume & Mercier en todo el mundo.

RELOJES ANTIGUOS QUE SE CONVIERTEN EN NUEVOS

Los Talleres Relojeros de Baume & Mercier en Les Brenets no sólo producen nuevos relojes, sino que además reparan relojes Baume & Mercier antiguos enviados desde todo el mundo. Nuestra filosofía es que cualquier reloj de Baume & Mercier es reparable. A veces, el valor emocional de los relojes es superior a su coste y la reparación puede suponer varias veces el precio de compra. Sin embargo, si el reloj pertenece a un pariente al que uno adora, el dinero no importa. A veces nos preguntan cuál es el reloj más antiguo que se nos haya hecho llegar para su reparación. Fue un reloj hecho en 1870 que había comprado un coleccionista. No obstante, la mayoría de los relojes que recibimos datan del periodo posterior a la Segunda Guerra Mundial. Los relojes se desmontan y reparan en su totalidad, aunque haya que volver a fabricar las piezas que lo componen.

"Nuestros clientes quieren relojes perfectos y no podemos decepcionarlos".


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